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Pere IV el eje de la transformación urbana

By | adhoc, destiempo urbano, experiencias, regeneración urbana, transformación urbana, urbanismo, vacíor ubanos | No Comments
Publicado 28 de abril de 2014 en LA CIUDAD VIVA http://www.laciudadviva.org/blogs/?p=23006


 

Pere IV, el eje articulador del patrimonio industrial del barrio de Poblenou de Barcelona, es hoy objeto de atención. En sus 3 km de longitud muestra diferentes imágenes de paisaje urbano,  pero todos ellos comparten un estado de degradación y de falta de vida sobre el que hace falta intervenir de manera transversal.

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El urbanismo que viene

By | regeneración urbana, transformación urbana, urbanismo, vacíor ubanos | No Comments

Publicado el 19 de febrero de 2014 en LA CIUDAD VIVA  http://www.laciudadviva.org/blogs/?p=20257


Lo urbano y lo social se diluye y desdibujan unos límites que ya no son capaces de contener las complejidades e interacciones sociales. De este modo, debemos tender hacia una reconfiguración y revalorización del espacio urbano que a partir de la heterogeneidad y la asimetría de las relaciones que lo dinamizan le devuelva a la ciudad su papel de motor de la economía y del bienestar de las personas que viven en nuestro territorio. Relativizar la identificación entre espacio municipal y ciudad permite  atender diferentes escalas y tiempos del proyecto. Es necesario el planteamiento de un nuevo urbanismo, de mirada claramente urbana, más allá de la perspectiva urbanística, vista como localista e instucionalista (Subirats, 2012), que tenga como objetivo evitar la degradación de la ciudad, asegurar la vivienda, hacer frente a los efectos de las segregación, proveer servicios, contribuir a generar empleo (Nel·lo, 2011) y la creación de oportunidades. Una aproximación transversal capaz de sintetizar dinámicas y ritmos diferentes, así como superar el mapa administrativo tradicional. El planeamiento y la práctica urbanística deben afrontar el reto de construir ciudades entendidas como los espacios donde se crean las condiciones para que la gente tenga la ocasión de hacer y crear. (Buhigas, 2013).

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Economías compartidas urbanas

By | adhoc, destiempo urbano, transformación urbana, urbanismo | No Comments

Publicado el 16 de diciembre de 2013 en LA CIUDAD VIVA http://www.laciudadviva.org/blogs/?p=20257

Políticas locales para ciudades colaborativas

Compartir es un invento antiguo que había empezado a caer en el olvido. Pero como todo vuelve nos encontramos ahora ante el potencial que tiene esta acción de generar nuevas oportunidades económicas. Bajo la idea de consumo colaborativo o economías compartidas una serie de nuevas iniciativas están emergiendo y transformando las relaciones urbanas, y es la ciudad el escenario idóneo para estas nuevas dinámicas peer to peer capaces de recuperar conceptos como confianza o vecindad.

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La transformación de vacíos urbanos en nuesvos espacios productivos

By | transformación urbana, urbanismo, vacíor ubanos | No Comments

Publicado 7 de octubre de 2013 en LA CIUDAD VIVA http://www.laciudadviva.org/blogs/?p=19096


Donde antes se fabricaban tornillos, hoy se producen ideas

¿Cómo imaginar una ciudad distinta?, ¿cuáles son los materiales que necesitamos para hacer visible, aunque sea provisionalmente, que la ciudad podría ser otra? O incluso mejor, ¿de qué manera podemos comenzar a construir otra ciudad? Sería bueno empezar por los espacios vacíos que rellenan nuestras  ciudades de hoy. Ver qué posibilidades nos ofrecen ellos, antes de ponernos a construir en otro lugar. Para cambiar las cosas, seguramente, no debemos simplemente olvidar las que tenemos y empezar de nuevo, si no que se trata, precisamente, de eso de cambiarlas.

Consideraciones de la ciudad actual

La ciudad actual es una realidad compleja que se alza sobre un espacio social formado a lo largo de la historia y a la que cada generación le ha ido aportando nuevas etapas de construcción. La de hoy, y la de ahora, es una ciudad ya construida ubicada en un momento de cambio, de cambio de era, en el momento actual, tomando como significado el que le ha dado Foucault al adjetivo para designar “un devenir y un proceso de transformación, de mutación, un movimiento perpetuo de formación, que apunta a captar un espacio en el que se agitan determinadas fuerzas”. Por ello debemos leer el contexto urbano actual en términos de transformación y re-programación urbana y entender que los parámetros y atributos de análisis y diagnosis deben tender hacia la interpretación y la acción en la ciudad de personas y lugares, tomando el tiempo como concepto indisociable del de espacio. La ciudad como construcción colectiva de las interacciones económicas, políticas y culturales entre ciudadanos necesita de un proyecto y una gestión que desarrolle tales procesos más allá de la dimensión visual. Necesita de una estrategia capaz de administrar la multidimensionalidad de lo común sirviéndose de un proyecto colectivo a largo plazo que se va reajustando con el tiempo. A pesar de tratarse de una construcción física, materializada en un área urbana y ubicada en el territorio, su concepción temporal le es inherente e implica un desarrollo que incorpora factores, que no suelen tener otros proyectos constructivos, como el de incertidumbre, al principio, o el de oportunidad, a lo largo del proceso.

Hoy necesitamos un urbanismo que abandone su concepción industrial para apostar por la gestión de posibilidades del espacio, a partir de la magnitud de sus interacciones. Que sea capaz de superar las concepciones tradicionales del derecho de propiedad, que ya no parecen ser adecuadas, y han de ser complementadas por la creación de unos derechos de propiedad colectiva a través de la organización política del espacio (Harvey, 1977). Hay que tender hacia una estrategia que tome el suelo urbano y urbanizable como un bien común y no como una mercancía y que crea en el espacio por su capacidad de uso y no como mero valor de cambio. La ciudad actual debe recuperar su capacidad de diferenciación que, como explicaba Jane Jacobs, contribuyó decisivamente a vincular desarrollo con maneras diferentes de hacer las cosas. La posibilidad de innovación y difusión que presenta la ciudad a partir de la densidad de relaciones y contactos, así como la diversidad de intereses, ha hecho de ella siempre un lugar difícil en el que vivir, pero también un lugar en el que el grosor y la intensidad real o potencial de sus vínculos la convierte en tremendamente atractiva.

Vacíos urbanos

La manera en la que hemos entendido las políticas locales y el rol que han desempeñado los crecimientos urbanísticos han dejado un mapa de infraestructuras infrautilizadas, solares abandonados, industrias obsoletas, desarrollos residenciales atrofiados o locales vacíos en céntricas calles comerciales, que son hoy parte de nuestro paisaje urbano. Por ello debemos, ahora, abandonar la imagen del planeamiento urbano como un instrumento que favorece el crecimiento de la ciudad, y que por lo tanto incentiva al desarrollo de nueva construcción, para comenzar a creer en una nueva estrategia capaz de gestionar el espacio urbano poroso ante el que nos encontramos tras no haber apostado por acciones como la conservación, la reutilización y la rehabilitación.

Los vacíos urbanos están, hoy, en fase de consideración como recursos. Dado su potencial de uso se les ha convertido en objeto de propuesta de arquitectos, urbanistas y colectivos de distinto tipo, muchas de las veces dando respuesta a movimientos o necesidades sociales, o creando innovadoras actividades productivas capaces de ofrecer nuevas oportunidades sociales. Ello lleva a un empoderamiento de la ciudadanía, y citando a Signorelli (1999), ”en la condición urbana el control de un recurso se vuelve fuente de poder” Esqueletos, solares y edificios públicos y privados que permanecen vacíos y sin uso son espacios de oportunidad para el desarrollo de nuevos focos que permitan a los ciudadanos un acceso directo a la gestión colectiva de los recursos de los que la ciudad dispone. Se plantea la incorporación de nuevos usos a esos espacios más allá de los convencionales, respondiendo a las nuevas demandas de la población, que no son recogidas habitualmente por el planeamiento tradicional. Reclamos basados en nuevas formas de economía más participativa, auto-organizada y centrada en las necesidades de la colectividad más que en el crecimiento desenfrenado. (Todo por la Praxis, 2012) La tendencia a usar los espacios de manera mucho más intensa, desdibujando la titularidad y desorientando los usos preestablecidos, evidencian la complejidad y el crecimiento de una sociedad interconectada que reclama la oportunidad de experimentar el espacio público de maneras diversas.

La agenda de políticas urbanas necesita reinventarse para un tiempo que no fue el previsto en las normativas que rigen las dinámicas del urbanismo tal y como lo hemos conocido. El marco tradicional del urbanismo ha perseguido fijar usos y dar respuestas sólidas y con vocación de permanencia con herramientas de planificación que buscan dar estabilidad. Sin embargo, en un momento de cambio como el que vivimos, necesita flexibilizar su lógica para poder ser permeable a proyectos y dinámicas de expresión social mucho mejor adaptadas a la realidad social actual y a la urgencia por ofrecer valor social a tantos recursos ociosos en las ciudades (Fernández, 2012)

Vacíos urbanos productivos

La desamortización de los conventos fue la primera ocasión de reutilización de espacios, vacíos recuperados para nuevos usos. La segunda remesa de espacios obsoletos fueron las fábricas ubicadas en las ciudades que se abandonan al localizar la industria en territorios periféricos (Roca, 2013). Además de los polígonos industriales integrados en la trama urbana que se encuentran hoy en proceso de mutación, también nos enfrentamos a una situación en las que los pequeños comercios se ven obligados a cerrar, generando nuevos vacíos de actividad económica, espacios desocupados a pie de calle. Vacíos urbanos que por su ubicación son lugares estratégicos de la ciudad, espacios umbral que determinan el estado de salud del organismo ciudad a partir de las condiciones en las que se encuentran. Si cada vez más éstos espacios se vacían estamos ante la necesidad de desarrollar un diagnóstico para proponer un remedio alertaba Itziar González en el documental Buit ple, la ciutat arrítmica (2013)

La apuesta por el vacío como oportunidad de reflexión otorga a la ciudad una velocidad pausada capaz de provocar la creación de nuevas posibilidades donde prevalezca el valor de uso de los espacios por encima del simple valor de cambio. Hoy estamos ante el momento de repensar y transformar, y para ello debemos creer en la industria, una nueva industria capaz de insertarse en la sociedad y en sus espacios de oportunidad, que no necesite de la creación ni construcción de nuevos elementos, sino que sirva de los recursos existentes. Una actividad productiva de nueva generación que se alce a partir de lo existente, de una manera mucho más orgánica. Por ello, debemos entender que este momento de cambio tiene que ser capaz de mantener la vocación industrial, manteniendo el patrimonio a partir de su uso y su origen, y no sólo conservando sus piedras. Tomar los espacios construidos como lugares de posibilidad, donde el potencial productivo es determinante. La ciudad se caracteriza por tener una economía diversificada, y ello debe incluir también la industria. (Buhigas, 2013) Los espacios industriales dentro de la ciudad deben convertirse, dado su potencial, en espacios de experimentación, lugares donde prototipar la ciudad y sus actividades económicas.

Donde antes se fabricaban tornillos, hoy se fabrican ideas e incluso se le ajustan las tuercas a prototipos recién construidos. La clase trabajadora  se ha convertido en la coworking class de hoy en día, y ésta no necesita espacios muy diferentes a los de su antecesora. Una sociedad la de hoy, que reclama lugares, equipados con wifi, para poder desarrollar sus ideas e iniciativas y donde estrechar las relaciones sociales que empiezan en la red. Al fin y al cabo un espacio urbano de alta concentración, pues la ciudad no es más que la manifestación física del espacio del intercambio social y la producción colectiva.

Multitud de casos ejemplifican estas experiencias en todo el mundo. STPLN ocupa el lugar de una antigua dársena en Malmö, Suecia,  reconvertido en un espacio abierto y disponible para todos aquellos que quieran producir y participar de la cultura, experimentar, desarrollar una idea o crear un prototipo. La Fabrika de toda la vida se ubica en una cementera abandonada en el municipio de Santos de Maimona, Badajoz, transformada en una fábrica para la gestión social del territorio y la ociocultura en el ámbito rural.   O Puesto En Construcción, una pescadería cerrada en el Mercado de San Fernando de Lavapiés, Madrid, reformada en un espacio de trabajo compartido, son algunos ejemplos que ilustran tímidamente este abanico de posibilidades. Muchos de ellos forman parte además de la biblioteca de experiencias de increasis.org, una plataforma abierta y colaborativa para la reconversión de recursos urbanos inutlizados en nuevas estructuras productivas.

Betahaus, the social space for the new coworking class

Otro caso muy interesante es el de Betahaus, un proyecto internacional que apuesta por un nuevo concepto de espacio productivo urbano. Con presencia en ciudades como Berlín, Sofia y recientemente en Barcelona desarrolla la idea de construir espacios de trabajo desde la oportunidad del espacio vacío y su resignificación industrial. Betahaus es un espacio que se configura como un proyecto común de todos sus usuarios del espacio y no sólo un lugar a compartir.  “Coexistir es muy diferente a tener un proyecto común, en el sentido de intercambio e interacción, coexistir es respetar las diferencias, los límites, fronteras y demás” contesta Sennett (2012) en la entrevista Hemos perdido el arte de hacer ciudades a la pregunta “Una ciudad es un espacio donde los desconocidos coexisten ¿Hasta qué punto el hecho de compartir espacios públicos genera un proyecto común o crea comunidad política?” que le hace Magda Anglés. Desde Betahaus siempre han apostado por la creación de un proyecto común, no se trata de un producto que se vende por metros cuadrados de uso, sino que se configura como una transformación a partir de necesidades inmediatas.

El valor ya no se produce en fábricas ni en clásicas oficinas, ahora se crea en diversos lugares, en diferentes momentos y en equipo. Esta nueva forma de trabajo está constantemente buscando nuevas localizaciones reales y virtuales y para ello requiere de espacios de trabajo digital en red y colaboración abiertos que sean flexibles. Pero también de ubicaciones concretas donde formar un equipo, pues la proximidad física permite la comunicación cara a cara como el intercambio de información y la colaboración necesarios para innovar y mejorar la productividad. El proyecto de Betahaus permite una nueva forma de trabajar y habitar el espacio productivo, desde la colaboración y la idea de comunidad abierta, basada en la filosofía de las economías compartidas, las licencias libres y el código abierto, donde lo más importante es el derecho a uso por encima del de la propiedad, y el aprovechamiento de los recursos ya producidos, ya sea en forma de material, de espacio o de conocimiento.  La colaboración y el trabajo colectivo son la herramienta básica de este nuevo perfil profesional, autónomos que cuentan con una comunidad a su alrededor y se sirven de tecnología para facilitar el acceso a la información de manera bidireccional. Betahaus es un nuevo espacio productivo donde comenzar a desarrollar proyectos, y donde prototipar ideas y proponer soluciones usando las herramientas e información de que disponen. Además de formar parte de una comunidad convencida del poder del autoabastecimiento, de la autosuficiencia y del trabajo en equipo, todas ellas son, al fin y al cabo, cualidades necesarias para proponer soluciones no imaginadas todavía por las instituciones.

Paul Romer, economista, determinaba en los años 80 que “el crecimiento no es una entidad exógena que se sucede por innovaciones que ocurren fuera del sistema, sino que la riqueza económica se crea cuando, a partir de los recursos existentes, se hacen nuevos descubrimientos. (…) El crecimiento económico se da cuando la gente coge los recursos y los reordena para que sean más valiosos” y el equipo de Betahaus siempre lo ha tenido muy claro. No sólo en materia de conocimiento sino en todos los aspectos del proyecto, de este modo creen que el espacio que debe ocupar la plataforma que configura Betahaus tiene que construirse en lugares vacíos de la realidad urbana. Además apuestan por la recuperación de una memoria industrial pues utilizan, incluso, conceptos que aunque renovados hacen referencia directa al pasado más productivo de las ciudades. Creen en la concentración de personas que provocan las ciudades, y apuestan por que ésta sea productiva, por ello vieron la necesidad de habilitar espacios para que la gente se encontrase y pudiese crear y producir conjuntamente. La revolución industrial propició la aparición de productos idénticos y cada vez más sofisticados, demandando para ello profesiones especializadas. Asistimos ahora a una revolución de producciones limitadas y en estado de prototipo, una nueva Revolución Industrial que se basa en el acceso libre a la información y en las herramientas que pueden incluso ser modificadas por los mismos usuarios, a partir de sus propias necesidades y conocimientos. (Anderson, 2013) Para fomentar este nuevo panorama productivo no se necesitan grandes cadenas de montaje ni fábricas con procesos industriales altamente estandarizados, sino que son necesarios una serie de espacios de interacción para que las ideas de esos ciudadanos formados puedan cruzarse y contagiarse. Para ello existen en la ciudad diversas oportunidades en forma de espacios vacíos. Las grandes fábricas han quedado obsoletas, ahora se necesitan talleres y redes que fortalezcan las relaciones a escala local y conecten a los profesionales a escala global. Sin embargo, el espacio a ocupar físicamente puede ser el mismo, transformando los espacios  que dejaron aquellas antiguas fábricas dando respuesta a las demandas actuales.

La ciudad siempre ha sido considerada como una unidad económica natural del mundo, dada su competencia productiva, basada directamente en su alta capacidad de concentración. Pero debemos tener claro que la ciudad es un ecosistema complejo que se autogestiona y cuya forma no puede predeterminarse o controlarse desde el exterior (Jacobs, 1969) como tampoco se puede en Betahaus. Su diseño, inspirado desde el inicio en la idea de ciudad, como proceso inacabado es intencionado, pues Madeleine von Mohl explica que en los estados incompletos es donde se encuentran las oportunidades. Betahaus es más un proceso que un proyecto que se ubica en lugares que sean capaces de mantener esa esencia transitoria. Eligen espacios con gran potencial para la configuración de posibilidades y permiten a los usuarios transformar el espacio a partir de sus propias necesidades. Esa posibilidad, la de amoldar el espacio para uno mismo, es una de las oportunidades que brinda un proceso inacabado, además establece fuertes vínculos con el resto de usuarios del espacio, vínculos de respeto y compañerismo, superando así la barrera del coexistir para llegar al espacio del compartir.

Betahaus es una iniciativa que forma parte de los nuevos sistemas que combinan capital humano, conocimiento, colectividad y espacio productivo, y que se sirven para ello de nuevas herramientas que permitan colaborar, compartir y producir conjuntamente apostando por la autorresponsabilidad y autoabastecimiento y un sinfín de conceptos co- y auto- como pilares de una nueva experiencia emprendedora. Betahaus se ha propuesto generar espacios productivos bidimensionales, en lo que se refiere a global y local, trabaja para construir lugares con identidad propia huyendo de la réplica industrial y apostando por el prototipo desde su propia concepción. Es capaz de ofrecer espacio y posibilidades conjuntamente cediendo la potencialidad del espacio a cada uno de sus usuarios y facilitando las herramientas, modificables, para la transformación de las oportunidades en hechos productivos reales.

Reconsideraciones

El concepto de tarea colaborativa, de proceso constante y de hacer cosas junto a otros es fundamental de cara a configurar una forma diferente de organización del trabajo. Lo que además puede, a su vez, llegar a proporcionar un marco de relaciones ciudadanas que determinen lo que es mejor para la mayoría basadas en la colaboración, la accesibilidad, la comunidad, la apertura y la sostenibilidad.  Mantener los modos de producción industrial al ritmo que se han llevado hasta ahora ya se ha demostrado que es insostenible. Del mismo modo que defender el crecimiento continuo como salida a la crisis es algo que parece no tener mucho sentido en el momento actual. “Son la innovación y la capacidad emprendedora las que impulsan el crecimiento económico y destruyen los sistemas establecidos para sustituirlos por nuevas empresas e industrias” exponía Schumpeter (1942) Para ello entonces necesitamos ideas y estrategias capaces de fortalecer redes relacionales y generar posibilidades de creación de nuevos proyectos, que podrían configurar un nuevo tipo de conexiones urbanas en sintonía con las necesidades reales de los ciudadanos. Entender los flujos de relaciones, materia, energía e información que dan forma a la ciudad es un reto para los cuadros de gestión de la ciudad. Tener en cuenta variables energéticas como la empatía ciudadana, que escapan a métricas de eficiencia, para llegar a desencadenar transformaciones espaciales es otro reto pendiente, pero iniciativas como Betahaus, así como otras anteriormente citadas, demuestran que es posible, efectivo y beneficioso para todos.

De todo ello se percibe, de nuevo no sólo la necesidad de la voluntad puntual de la administración para desarrollar este tipo de iniciativas, sino la demanda colectiva de considerar los vacíos urbanos como recursos de la ciudad. Reclamando así una renovación de la práctica urbanística que sea capaz de gestionar los recursos construidos, y de incorporar la variable del tiempo como factor fundamental para la transformación de la ciudad. Es necesario un marco capaz de agilizar procesos alternativos que se escapan de los rígidos límites jurídicos actuales, que pueda facilitarlos y de este modo permitir la emergencia incluso de iniciativas impredecibles, pues ésta la única manera de generar innovación.

“El derecho a la ciudad es por tanto mucho más que un derecho de acceso individual o colectivo a los recursos que esta almacena o protege; es un derecho a cambiar y reinventar la ciudad de acuerdo con nuestros deseos. Es, además, un derecho más colectivo que individual, ya que la reinvención de la ciudad depende inevitablemente del ejercicio de un poder colectivo sobre el proceso de urbanización.“

(Harvey, Ciudades Rebeldes, 2013 (2012), pág. 20)

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Schumpeter, J. ((1942) 1971). Capitalismo, socialismo y democracia. Madrid: Aguilar.

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Todo por la praxis. (16 de Octubre de 2012). INCREASIS. Obtenido de Todo por la praxis.: www.todoporlapraxis.es/?p=1424

Welter, T. (2010). Betahaus ein coworking handbuch. Obtenido dehttp://www.booki.cc/betahaus-ein-coworking-handbuch/

Este artículo forma parte de la investigación La recuperación de vacíos urbanos y su transformación en nuevos espacios productivos:

http://issuu.com/eliahernando/docs/vaciosurbanos_tfmehernando

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#LocalSquares EU programme

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El pasado día 15 de febrero nos acercamos a Madrid para asistir al open event de #LocalSquares en la Nave de Basurama

Local Squares es un proyecto europeo de formación para los planificadores urbanos, que tiene como objetivo identificar y experimentar enfoques participativos en los contextos urbanos. Un equipo formado por siete organizaciones de cinco países distintos y financiado por la UE. Su objetivo es trabajar conjuntamente en la elaboración de estrategias de participación ciudadana que permitan involucrar a una mayor diversidad de personas y comunidades en la gestión de espacios públicos. Como parte de las actividades que estuvieron realizando en Madrid organizaron un encuentro abierto para hablar sobre participación ciudadana y espacio público en un sentido muy abierto. Este encuentro fue principalmente una excusa para generar una red de personas y grupos con afinidades similares. El encuentro fue coorganizado por ThinkCommons y  retransmitido por streaming. Si te lo perdiste lo puedes recuperar en Think Commons | Local Squares | Madrid

Organizaciones participantes

  • Interactive Workshop of Europe GbR (DE), cooperativa de urbanistas y facilitadores urbanos que trabajan a partir de métodos participativos en contextos locales e internacionales
  • Local Intelligence (NL),  oficina de innovación local en Twello con el fin de promover  la gobernanza transversal y multi-stakeholder para el desarrollo de los espacios urbanos
  • PlanSinn GmbH (AT), oficina de planificación urbana que desarrolla proyectos de participación en situaciones urbanas y rurales
  • Basurama (ES), plataforma de trabajo dedicada a la investigación, a la producción  y a la gestión cultural desde 2001 que ha centrado su área de estudio y actuación en los procesos productivos, la generación de desechos que éstos implican y sus posibilidades creativas. (si quieres saber más)
  • Catholic University of Louvain (BE), equipo de investigación multidisciplinar (urbanistas, arquitectos, geógrafis, sociólogos…) sobre la participación en la planifiación urbana
  • INCA Deutschland e.V. (DE), plataforma de activistmo artísticocultural que trabaja en barrios desfavorecidos de Berlín
  • Stichting Elos Nederland (NL), equipo encargado de diseñar y facilitar la estrategia interactiva y participatoria de  “Oasis Game” en Amsterdam y otras ciudades

La sesión comenzó con una ronda de presentaciones donde pudimos conocer varias iniciativas muy interesantes de Madrid y de muchos otros rincones del mundo!

Seguidamente se organizaron, colaborativamente , dos sesiones consecutivas de trabajo y discusión en las que se habló de empoderamiento, identidad comunitaria, financiación, legitimidad,temporalidad… También debatimos sobre qué actores aparecen en los procesos de participación. Además aprendimos metodologías facilitadoras desde las experiencias de los participantes en el evento y sobre todo tejimos una interesantísima red además de cenar increíblemente bien, tras una modesta representación de cómo se comen los calçots! 😉

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URBACT: CITIES OF TOMORROW, ACTION TODAY [English]

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Last December 2012 the URBACT ANNUAL CONFERENCE was held in Copenhagen, and we were there. We couldn’t miss the opportunity to witness the event where the future of our cities would be discussed. URBACT is a European exchange and learning programme promoting sustainable urban development. This European programme is part of Europe’s cohesion policy: its goal is to help implement the Lisbon-Gothenburg Strategy, which prioritizes competitiveness, growth and employment.

images (1)Under the slogan CITIES OF TOMORROW, ACTION TODAY, Urbact brought together people from all over Europe, as well as from faraway spots around the world, so as to work together to develop solutions for major urban challenges. It was conceived not only as a communication and dissemination event, but also as a capitalisation pretext, where networks were sparked and the programmes could present and share their results.

Urbact is aware of the moment cities and their citizens are going through, which is why they are promoting urban practitioners, policy-makers and experts to come together to work on policy challenges and co-create new solutions for cities.

We enable CITIES to work together to develop solutions to major urban challenges, reaffirming the key role they play in facing increasingly complex societal changes.

We help cites to develop pragmatic SOLUTIONS that are new and sustainable, and that integrate economic, social and environmental dimensions.

We enable cities to SHARE good practices and lessons learned with all professionals involved in urban policy throughout Europe. “urbact

We could summarize URBACT goals in 4 different but linked points:

– Coordinating exchanges so as to promote significance and opportunities for the cities

– Analysing and obtaining outputs from the learning process.

– Issuing programme results and conclusions.

– Networking programme funding

URBACT comprises 500 cities, 29 countries and 7,000 active participants. It is jointly financed by the European Union (European Regional Development Fund) and the Member States.

The Annual Conference was an excellent occasion to learn and discuss, taking into account very different points of view. A huge number of professionals were brought together to talk about the challenges, visions and ways forward for the cities of tomorrow, and as the slogan said, all this comes through acting today. The arguments usually allowed for a common framework, where the highlighted points were: demographic challenges, social polarisation, inclusive prisma and capitalization. A substantial part of the debate was focussed on the new role that urban policies should adopt, not merely as a funding mechanism, in order to become a catalyst process able to move government to governance. And an outstanding outcome learned there was: “It’s not about having more money to do more things; it’s only about doing the right ones”

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Countless concepts were brought out, but I would like to stand out highlight some of them here. Multilevel governance together with bottom-up processes were presented as goals to achieve in our not far future cities of the near future. In a discussion of territory planning, the engaging idea of planning through empathy was proposed. Moreover, the issue of time was taken into consideration, and in unison with planning, it was shown that planning is essential in order to build a more resilient city, not only in an urbanistic way, but also in an urban way. The message being, cities have to plan now, not later, their potential economic sector.

Besides, in order to motivate the need for change in policy management some essential actions were suggested, such as empowering people, piloting programmes, building organisations of trust and monitoring processes so as to learn from the experience itself. The trial and error method was introduced as a platform for social innovation; also proposed was the idea of opening some spaces as situation laboratories, in order to discover unexpected practices. Finally, the principle of trust featured in several discussions, bearing in mind that trust is about cohesion, and a bet for it providing shared spaces for the generation of ideas.

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The development of the conference was interesting. They were able to coordinate very different activities so as to maintain interest throughout the event. Talks, workshops, world cafes, informal and delicious lunches, a boat trip, thematic day visits and also an icebreaking dinner provided a fantastic atmosphere to exchange our own ideas, know-how and doubts around the cities we live in daily, not only as experts.

Personally, I had a very enjoyable experience, from which I learned a lot of things and gave me an idea of the attitude the administrations have for the cities of today and of tomorrow. Although, in the same way, I must admit that the huge presence of administration agents went against the diversity of attendants, and took away intensity from some of the discussions.

I would like to end this report summarising the conference with a fascinating statement that came up these days which said: “We need a culture of change, and it will happen through informal cooperation”

Thanks News inside

More information about the event:

Urbact website

Urbact annual conference 2012 website

Emmanuel MOULIN, Head of the URBACT Secretariat, article aboute URBACT annual conference 2012

Post-even materials

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[PtE] Plan Trazado Efímero

By | adhoc, destiempo urbano, táctico, urbanismo | No Comments

un instrumento de gestión de posibilidades urbanas transitorias en espacios obsoletos

El espacio urbano es el resultado de las interacciones económicas, políticas y culturales entre ciudadanos. Se genera así un producto social continuo en el tiempo al que, a partir de la heterogeneidad y la asimetría de las relaciones que lo dinamizan, se le otorga una funcionalidad concreta en cada momento. La ciudad se configura como una realidad extraordinariamente compleja, desde esa multidimensionalidad variable y la voluntad colectiva de lo social y de lo común. Lo urbano y lo social se mezclan, se disuelven en la ciudad consolidada, un territorio hoy desplegado donde la intensidad de las redes de intercambio generadas ha llevado a la disolución de sus límites. Pues la ciudad no es más que la capacidad de centralizar actividad, facilitando las relaciones y los intercambios, y del mismo modo entendemos lo urbano como la interrelación entre contenido y continente.

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El tiempo es concepto indisociable del espacio, y éste, el de hoy y el de ahora, es un tiempo de cambio, de cambio de era. Así en el continúo espacio temporal debemos leer el contexto actual en términos de transformación y re-programación urbana y entender que los parámetros y atributos de análisis y diagnosis deben tender hacia la interpretación y la acción en la ciudad de personas y lugares, dejando atrás la política urbana de la ordenación de usos, zonas y movilidades para dar paso a la política urbana como síntesis transversal del conjunto de políticas en ese territorio. El desarrollo urbano, de muchas de nuestras ciudades, ha estado basado en el crecimiento económico, el libre mercado del suelo y el consumo extensivo de los recursos, como si éstos fueran ilimitados. Sin embargo el objetivo del conjunto de políticas urbanas, que hoy necesitamos, no puede seguir limitándose a la mera organización del consumo futuro de nuevos espacios para la urbanización. Por ello debemos pasar de una concepción tradicional de la planificación, centrada en el poder público y en el territorio, a una estrategia dinámica e integral que pueda dar respuesta al cambio social actual, sobre todo las que se refieren a lo local, pues la reivindicación por el bienestar ha pasado de ser una cuestión global a ser una demanda comunitaria desde la vida cotidiana y en los espacios de proximidad.

Toda transformación en el territorio requiere una manera diferente de gobernarlo, el cambio social y económico de hoy en día necesitan de una repolitización de lo urbano, a partir de nuevas dinámicas globales y locales simultáneas que obligan a pensar en nuevas fórmulas de gobernabilidad, a diferentes escalas e integrando al sector privado y a la comunidad ciudadana a la vez que se redefine el papel que ejercen las administraciones. Debemos dirigirnos hacía unas políticas urbanas capaces de superar la concepción física urbanística, basadas en sistemas de gobernanza urbanas que pasan por la pérdida de poder de las instituciones políticas en favor de los ciudadanos y que desarrollen una dinámicas de gobierno multinivel que sean capaces de superar las fronteras y límites, territoriales e institucionales de cada ámbito administrativo.

El espacio urbano se transforma, igual que cambia el tiempo o la época, a partir de las prácticas que desarrollan sus habitantes que le otorgan un uso concreto en cualquier determinado momento. Del mismo modo, dichas experiencias están marcadas por el propio espacio en el que viven y se socializan, ya que vivir en un espacio u otro influye en sus propias percepciones. Desde esa perspectiva del espacio de proximidad y desde la experiencia de la llegada a veces a destiempo del urbanismo, tras largas diagnosis de los territorios que habitamos, queremos proponer una solución global, efímera y temporal con el fin de facilitar una regenerada, quizás idealista, manera de entender la gestión del espacio urbano. Apostamos por un instrumento capaz de dirigir una serie de medidas transitorias que nos permita vivir la ciudad de una manera mucho más orgánica y al ritmo que marca la sociedad de una ciudad consolidada, a la vez que se abre camino hacia la acupuntura urbana con alcance territorial. Un proceso capaz de una respuesta a tiempo real de las necesidades sociales, a la vez que respeta las directrices del planeamiento urbanístico, pues éste debe entender las diferentes temporalidades del espacio urbano.

H:EXTERNzz-personalsDESTIEMPO URBANODIAGRAMESDIAGRAMA GLOBAEl Plan Trazado Efímero, [PtE], es la herramienta que pretende generar una nueva forma de construir ciudad, partiendo de la colaboración entre los ciudadanos, las empresas, la administración y los profesionales de diferentes ámbitos. Se trata del instrumento que puede llegar a modificar la escala espacial y temporal de la ciudad consolidada, siendo impulsado por la administración pública local, dirigido por un órgano gestor, y donde la ciudadanía y las entidades privadas participan a partir de una aplicación web 2.0, [PtE_App]. Una aplicación que funciona como un trazador urbano, recolectando datos a la vez que permite la educación, maduración e implicación de los participantes. Las informaciones recogidas se gestionan a partir de dos cisternas que agrupan, a su vez, diferentes depósitos temáticos. La cisterna raíz lista espacios vacíos u obsoletos, necesidades ciudadanas y acciones propositivas para dichos espacios y tales necesidades. Se trata de una matriz donde sus elementos pueden sumarse y multiplicarse de varias formas, y sin un proceso concreto y establecido, sino atendiendo a una redefinición del sistema de la oferta y la demanda. Además la [PtE_App] es capaz de gestionar una segunda cisterna de apoyo, donde se ubica un depósito de materiales, donados por particulares o empresas, así como una relación de colaboradores con el programa. De este modo el [PtE] desencadena un proceso que no se impone en ningún emplazamiento concreto, sino que es capaz de permitir y gestionar los huecos que ha ido dejando la ciudad, se inserta en las oquedades físicas y en los impases temporales del urbanismo. Además apuesta por la sostenibilidad ambiental, pues es capaz de reducir los crecimientos urbanos a partir del reaprovechamiento de los espacios ya construidos sin réditos económicos. Cree, así, también en una sostenibilidad económica, pues el aportador privado recibe beneficios fiscales pero no retribución, además de desarrollar un tejido de redes de cooperativismo y economías locales. También tiene en cuenta la sostenibilidad social, respondiendo a las necesidades a tiempo real de la ciudadanía que participa generando Activos Ciudadanos a partir de las nuevas plataformas que ofrece hoy en día Internet.

El Plan Trazado Efímero, y su vocación de protocolo, como documento capaz de agilizar, facilitar y generar oportunidades en el espacio urbano, pretende dar respuesta a una serie de procesos que ya se están desarrollando en nuestra ciudades, donde los vecinos son capaces de accionar, mediante estructuras informales, los espacios residuales partir de la programación de nuevos usos. Estamos siendo espectadores de múltiples transformaciones urbanas que tienen como protagonistas diferentes formas de asociación ciudadana, pero que no dejan de ser prácticas diseminadas  e incluso inconexas, con un objetivo común, la regeneración de los espacios obsoletos del territorio, básicamente, a través de procesos de creación artística y desarrollo cultural. Apostamos por una herramienta capaz de trazar acciones y transacciones ciudadanas, y no meramente mercantiles, que haga olvidar que los espacios urbanos fueron una vez bienes de consumo, para empezar a entenderlos como bienes ya producidos, y productivos a la vez, listos para entrar en las redes de las economías compartidas, tan en auge en este momento de cambio de era.

Una envite por establecer unas directrices que, plasmando una metodología común y abierta, ofreciendo nuevas posibilidades en vez de limitar, a partir de las experiencias reales interrelacionándolas, permita la construcción orgánica de acciones en los espacios obsoletos urbanos y que sea capaz de adaptarse a las necesidades inmediatas de cada espacio, de manera que dichos espacios se conviertan en lugares creados por los usuarios, generando comunidades basadas en la confianza, donde la libertad lleva a la responsabilidad colectiva. Debe entenderse como proceso y no tanto como fin, estamos muy acostumbrados al producto terminado, a la foto finish, al resultado concreto, sin embargo, la ciudad se construye a partir de la experiencia, de ver qué funciona y qué no, y de ese modo nos planteamos construir también la metodología que agilice dichos procesos y su fácil replicación y adaptación. El [PtE] no es sino una hoja de ruta reprogramadora de posibilidades urbanas temporales, que apuesta por sentar unas bases capaces de generar, entre otras cosas, lo impredecible.H:EXTERNzz-personalsDESTIEMPO URBANODIAGRAMESDIAGNOSI SITUA

La ciudad consolidada de hoy en día necesita ser gestionada desde la empatía, desde una estructura de áreas colaborativas, una planificación transversal, ágil y efectiva, planificacción al fin y al cabo. Necesitamos una cultura de cambio, para un cambio de era, y sólo lo lograremos a través de la cooperación informal.

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Sobre la dimensión social, cultural y política del espacio público

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El espacio no es un objeto científico separado de la ideología o de la política; siempre ha sido político y estratégico. Si el espacio tiene apariencia de neutralidad e indiferencia frente a sus contenidos, y por eso parece ser puramente formal y el epítome de abstracción racional, es precisamente porque ya ha sido ocupado y usado, y ya ha sido el foco de procesos pasados cuyas huellas no son siempre evidentes en el paisaje. El espacio ha sido formado y modelado por elementos históricos y naturales; pero esto ha sido un proceso político. El espacio es político e ideológico. Es un producto literariamente lleno de ideologías.

LEFEBVRE Reflexiones sobre la Política del Espacio 1976, p.31

El espacio público como lugar de encuentro y de reunión, vital para la discusión y la toma de decisiones de la sociedad, es reconocido ya por Aristóteles, vislumbrando así el espacio público político, y al que Lefebvre le atribuirá posteriormente también la carga ideológica en su Reflexiones sobre la Política del Espacio, citado anteriormente.

El espacio es por definición el entorno físico que nos rodea y sobre el que se desarrollan funciones materiales y tangibles. Por ello, al hablar del espacio público podemos añadirle al concepto físico de espacio la connotación de colectivo, y acabar tratando el espacio público como escenario accesible de la interacción social cotidiana, en el que se desarrollan las actividades que tienen como fin satisfacer las necesidades urbanas. De este modo, describimos el espacio público no sólo como soporte material de magnitudes físicas, si no que además se le atribuyen la dimensiones sociales, culturales y políticas. En el espacio público se genera relación, identificación, manifestación, es lugar de encuentro y vida urbana, de contacto entre personas, es el espacio capaz de trascender los límites de los intereses individuales y de generar expresión colectiva.

El espacio público supone uso social colectivo y diversidad de actividades, y sus características pueden ser evaluadas a partir de la capacidad que presenta para generar intensidad y relaciones sociales, para acoger y mezclar grupos y comportamientos, así como su capacidad para estimular la identificación, la integración y la expresión cultural y colectiva.

Para ejemplificar y desarrollar el concepto de espacio político e ideológico hemos tomado tres iniciativas que han recibido el reconocimiento del Premio Europeo del Espacio Público, otorgado por el CCCB. El primero de ellos es la propuesta de Volkspalast, de la convocatoria del año 2006, que proponía un prototipo experimental de centro cultural multifuncional en el abandonado Palast der Republik, de Berlín, apostando por el uso que se le debía dar al lugar alejándose de la controvertida discusión sobre la conservación física de la historia y a partir de la preservación del edificio, o por el contrario de su demolición y la reconstrucción del que hubo en su lugar anteriormente, el Berliner Stadtschloss, a continuación discutiremos sobre las connotaciones y simbologías de los edificios y del espacio en sí, así como de la propuesta valorada por el Premio Europeo del Espacio Público. Como segundo ejemplo, hemos tomado la Acampada en la Puerta del Sol, a partir del cual podremos entender la concepción urbana, colectiva y espontánea de un espacio público con una gran capacidad para manifestar sus dimensiones sociales, culturales y políticas, que ha obtenido una mención en la categoría especial de la última edición este mismo año 2012. Por último, hemos seleccionado el proyecto del Passage 56, espace culturel écologique, presentado en la convocatoria de 2010, y que se trata de una iniciativa popular que ha transformado un pasaje un abandonado en un huerto ecológico de gestión colectiva, pues este ejemplo demuestra que la apropiación del espacio por parte de los ciudadanos con el fin de desarrollar actividades urbanas y colectivas no necesitan ni de un soporte físico de excepción ni de un motivo de gran escala, ya sea histórico, como en el caso de Berlín, o de plena actualidad internacional, como es el de la Acampada de la Puerta del Sol de Madrid.

Palast der RepublikZWIEFEL, duda en alemán, es la palabra que coronaba el antiguo Palast der Republik de Berlín desde 2005, y por no más de un año. El artista noruego Lars Ramberg la eligió, por que es la que impregnaba aquel espacio desde la década de 1990, cuando se desalojó uno de los edificios públicos más ambiciosos de la República Democrática Alemana sobre los cimientos del Berliner Stadtschloss. El antiguo castillo que daba nombre a la plaza fue demolido en el año 1950 por las autoridades de la RDA, después de quedar gravemente dañado por los bombardeos de la II Guerra mundial, ya que además era considerado un símbolo del imperialismo prusiano, pues fue, durante más de 400 años, residencia de los reyes y emperadores de Prusia. En 1976 se inagura el Palast der Republik, que albergaba la sede de la Volkskammer, el Parlamento de la RDA, así como un inmenso auditorio, donde se celebraban espectáculos de alcance nacional e internacional. Se trataba de un espacio capaz de generar una gran diversidad de usos, pues además de los ya citados también disponía de un pequeño teatro, una galería de exposiciones, un restaurante de categoría, una cafetería-heladería, una discoteca, una bolera y una oficina de correos que abría todos los días, ingredientes suficientes para generar una intensa vida social y cultural. La carga política e ideológica del lugar era evidente, pero como espacio, sus características físicas truncaron de repente toda aquella intensidad, cuando en 1990, un mes antes de la reunificación de las dos Alemanias se detectó en el edificio la presencia de fibras de amianto, altamente nocivas para la salud. El edificio tuvo que ser clausurado, volatilizando la dimensión social, cultural y política de aquel lugar. Después de ocho años de abandono se llevó a acabo una costosa intervención con el fin de retirar totalmente el amianto, dejando en pie una imponente estructura de acero y hormigón, que tras un característico y reflectante muro cortina, escondía un inmenso espacio vacío.

Aquel espacio se había convertido en un palimpsesto, donde como en los yacimientos arqueológicos la mezcla de estratos impide saber cuál es el superior y cuál el inferior. Se estaba generando un intenso y polarizado debate público, por un lado los defensores del castillo reclamaban la demolición total del palacio y la reconstrucción del edificio imperial prusiano, mientras que los defensores del palacio reclamaban la conservación de la gigantesca estructura como escenario de diversas actividades temporales y pluridisciplinares. Todo ello acabó reduciéndose a una discusión sobre el valor estético de la fachada del edificio todavía en pie, de los que unos opinaban que era el vivo reflejo de la imagen opresora del régimen caído, mientras otros sostenían que la reproducción literal de la fachada barroca del Berliner Stadtlschloss era más propia de un parque temático. Ante esta situación, los defensores de la conservación del Palast der Republik se organizaron creando la plataforma Volkspalast que con el objetivo de reivindicar un uso propio para aquel espacio y alejándose de los debates sobre una u otra fachada, desarrollaron una propuesta que otorgaba a aquel brutal espacio vacuo la capacidad de generar nuevas ideas programáticas y tipológicas, propulsadas hacia el futuro y dejando atrás la historia. De este modo llenaron de ideologías aquel espacio, que como decía Lefebvre había sido formado y moldeado por elementos históricos y naturales.

Volkspalast desarrolló un programa de actividades estructurados en seis ámbitos programáticos diferenciados: conciertos, ópera, instalaciones artísticas, exposiciones, deporte juvenil y asociacionismo y cultura, que fue posible gracias a una dura campaña informativa y reivindicativa que despertó el interés de algunos sectores políticos y culturales de Berlín y que consiguió financiación privada para poder habilitar la estructura del edificio y garantizar la seguridad de todos los usuarios. Por otro lado, el programa de actividades culturales sería sufragado por la ciudad, y de este modo entre los años 2002 y 2005 más de 300.000 personas hicieron uso público del espacio del Volkspalast, palacio del pueblo. Fue entonces cuando Lars Ramberg instaló la palabra zweifel en la cubierta del edificio, una instalación artística luminosa visible desde diversos puntos de la ciudad, generando dudas a los berlineses sobre el recuerdo de aquel lugar, que tanto representaba la inhóspita sede de un régimen opresor o la imagen de una innovadora casa de la cultura del pueblo. De lo que no cabía duda era de que los impulsores del Volkspalast entendían la concepción del espacio más allá de sus magnitudes físicas, y vieron la oportunidad de aprovechar una estructura simbólica en una posición estratégica para reivindicar las dimensiones sociales, culturales y políticas del espacio.

acampada-sol-3rd-week-mapQuienes también fueron capaces de concebir el espacio más allá de sus límites físicos fueron todos aquellos que ocuparon la Puerta del Sol en Madrid, acampando en la plaza y tomándola como el soporte físico de la reivindicación de cambios en el sistema político y económico vigente. Con el referente de las Primaveras Árabes que salieron a la calle, y en el contexto de una profunda crisis económica, se convocaron el 15 de mayo de 2011 una serie de marchas en diferentes ciudades españolas por el colectivo ¡Democracia Real Ya! Una serie de ciudadanos decidieron espontáneamente y al margen de los convocantes, continuar la protesta plantando de madrugada un pequeño campamento improvisado en la madrileña Puerta del Sol. El objetivo de la acampada era tan colectivo como el espacio que ocupaba y por ello el campamento inicial creció exponencialmente en muy poco tiempo, obligándose a mutar a medida que cambiaban la necesidades del lugar. “A veces adquiría la morfología densa y compleja de una alcazaba, mientras que otras se replegaba rápidamente sobre sí misma para dar cabida a una concurrida manifestación” describe David Bravo en la ficha técnica del Premio Europeo del Espacio Público. La simbólica Puerta del Sol de Madrid se había convertido en aquel espacio capaz de trascender los límites de los intereses individuales y de generar expresión colectiva, que tal vez, no había dejado de serlo nunca, pues como dice Lefebvre “la apariencia de neutralidad de indiferencia frente a sus contenidos (…) es precisamente porque ya ha sido ocupado y usado, y ya ha sido el foco de procesos pasados cuyas huellas no son siempre evidentes en el paisaje”.

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La acampada se configuró a partir de la suma construcciones efímeras y ligeras destinadas a dar cobijo a los habitantes temporales, así como de estructuras artesanales construidas in situ reutilizando materiales de deshecho para albergar otro tipo de usos necesarios, sanitarios o de intendencia. La espontaneidad y la rapidez de las construcciones no impedía la concepción del todo, y por ello se generaban espacios de interés colectivo bibliotecas y guarderías, así como un sistema de pasillos de circulación que garantizaba la accesibilidad, característica intrínseca al espacio público. Los usos se aglutinaban en aquel espacio y se gestionaban colectivamente, aunando fuerzas y voces para satisfacer las necesidades urbanas generadas.

La Acampada en la Puerta del Sol ha demostrado que el espacio público sigue cargado del sentido político, no sólo por ser el soporte físico de la protesta y hace visible la manifestación del malestar social por permitir la concentración física y estratégica, si no por la capacidad de gestionar el espacio como si de una ciudad se tratase, una ciudad que unos le llaman evanescente, y a que mi me gusta pensar que fue efervescente.

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Por último, y tras estos ejemplos de escala titánica, no sólo por sus desmesuradas magnituudes físicas, ni por su relevancia en las dimensiones sociales, culturales y políticas. Se trata de un ejemplo paradigmático, que demuestra que la concepción política e ideológica de la que hablamos es intrínseca al espacio y no necesita de determinadas características físicas, históricas o simbólicas para definir un espacio público. El proyecto del Passage 56 trata de la recuperación de un pasaje abandonado en la calle Saint Blaise de París, convirtiéndolo en un espacio de gestión colectiva. El pasaje se sitúa en un barrio de una alta densidad urbana y diversidad cultural que ha sufrido un proceso de degradación, acabando con los usos públicos del eje peatonal de Saint Blaise, aumentando la inseguridad y la segregación social. Es en esa calle en la que se encuentra en el número 56, un antiguo pasaje abandonado y cerrado desde los años 80, que mediante la asociación de diferentes entidades públicas y locales se propusieron recuperar, con el objetivo de crear nuevos usos, regenerando el espacio degradado. Tras una consulta abierta para discutir públicamente las sugerencias y propuestas del lugar, se decidió crear un espacio de gestión colectiva que pudiera albergar diferentes actividades colectivas como proyecciones, talleres, juegos, intercambios comerciales, así teniendo como eje principal la gastronomía y la horticultura. El proceso de desarrollo de la intervención del Passage 56 fue siempre participativo continuo y abierto, a partir de instalaciones temporales y de actos informativos y se culminó con la construcción de una estructura de madera entre los dos edificios que delimitan el espacio físico del pasaje, construyendo el umbral entre el espacio público y un jardín público de doscientos metros cuadrados, convertido en un huerto con parcelas de cultivo colectivo. Este proyecto demuestra que el espacio público no es resultado de la construcción física, si no que se desarrolla en su dimensión social, cultural y política. Además David Bravo asegura en la ficha técnica del proyecto que “el tejido social del barrio se ha visto revigorizado antes, durante y después de la construcción colectiva de este lugar de encuentro” y es un ejemplo de intervención bottom-up que demuestra como prácticas cotidianas pueden transformar las actuales relaciones espaciales y sociales en una metrópolis densa y culturalmente diversa.

Los tres casos expuestos gozan del reconocimiento del Premio Europeo del Espacio Público, garantía de su ejemplaridad, sin embargo podríamos analizarlos y evaluarlos a partir de, como hemos dicho al principio, la capacidad que presentan para generar intensidad y relaciones sociales, para acoger y mezclar grupos y comportamientos, así como su capacidad para estimular la identificación, la integración y la expresión cultural y colectiva. Tomando estas bases para su valoración concluimos que nos encontramos ante tres verdaderos espacios públicos, no por sólo por sus características físicas o por la titularidad de su suelo, ni tan sólo por su propiedad elemental, la accesibilidad, si no por desarrollarse continuadamente en una producción social, cultural y político, creando así, un producto literalmente lleno de ideologías.

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Políticas de regeneración urbana transversales

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En las última décadas hemos sido testigos de un cambio significativo en el enfoque de la mayoría de las propuestas de actuación urbanas. Han sido revisadas las políticas de planificación, de intervención y de regeneración, y destacando la multidisciplinariedad que se le ha otorgado a estas últimas, que han evolucionado abandonando los modelos unidireccionales o sectoriales anteriores centrados en meras estrategias de intervención físicas. Las políticas de renovación de barrios a nivel europeo adoptan nuevas perspectivas integrales, incorporan actuaciones transversales en los diferentes ámbitos de la realidad del barrio, deshaciendo la dicotomía entre la esfera física o urbanística y la esfera social, cultural o socio-económica. (García-Ferrando, 2008)

Como ejemplos referentes de este cambio de paradigma queremos destacar la iniciativa comunitaria Urban como instrumento operativo pionero para el desarrollo de dicho enfoque integrado de las estrategias de redinamización urbana, llevado a cabo en el marco de la política regional de la Unión Europea durante los períodos 1994-1999 y 2000-2006. Para ello haremos referencia al artículo “El mètode Urban i la seva difusió com a valor afegit principal de la iniciativa comunitària” publicado en el número 53 del año 2009 de la Revista de Documents d’Anàlisi Geogràfica. Tomando el programa Urban como ejemplo y como proyecto piloto, se desarrolla en Catalunya la llei de barris, aprobando en el año 2004 la Llei 2/2004 de millora de barris, àrees urbanes i viles que requereixen una atenció especial, que tiene como objetivo evitar la degradación urbana y la segregación social entendiendo, por primera vez, ambos factores conjuntamente, y por lo tanto apostando por una solución que pasa por una propuesta integral como nos explica Laura García-Ferrando en su artículo “Retos para un nuevo modelo de intervención en barrios: la llei de barris de Cataluña 2004. Cambios en las políticas de regeneración urbana” para la revista digital Scripta Nova, Vol. XII núm. 270 (58)Y finalmente para entender cómo la llei de barris articula los mecanismos para asegurar la multidimensionalidad de las acciones y regula la participación ciudadana en el seguimiento de los proyectos citaremos las conclusiones que se extrajeron de un profundo análisis realizado por M. Parés, J. Bonet-Martí, M. Martí-Costas sobre 10 casos concretos y que se plasmaron en el artículo de la revista Urban Affair Review “Does participation really matter in urban regeneration policies? Exploring governance networks in Catalonia (Spain)” en 2011.

Tras la voluntad del Parlamento Europeo de crear un programa que permitiese actuar en favor de la dinamización de áreas urbanas con problemas dentro del marco de la UE, se creó la iniciativa comunitaria Urban, que ha actuado durante dos períodos de programación de los Fondos Estructurales, 1994-1999 y 2000-2006, y ha asumido como objetivos generales la necesidad de afrontar la degradación de la calidad de vida en determinados espacios de las ciudades, así como de actuar en favor de la redinamización socio-económica y ambiental de las áreas urbanas con dificultades. (Gutiérrez, 2008) En palabras de Parkinson (1998), Urban ha supuesto el paso de unas políticas urbanas implícitas a unas políticas explícitamente urbanas. Así la UE ha abandonado el enfoque de las tradicionales políticas, planificadas desde una visión parcial y jerárquica para desarrollar unas propuestas que se ajusten a las necesidades específicas de cada situación urbana, pues han sido creadas de manera expresa y estricta para la ciudad. Para ello, se planteó un modelo de implementación a través de una normativa relativamente flexible, que permitiese que fuesen las necesidades específicas de cada caso las que determinasen los objetivos concretos y las estrategias y acciones que deberían ser utilizadas para conseguirlos.

Las áreas urbanas sobre las cuales ha actuado Urban requerían una intervención que fuese más allá de las simple transformación física del entorno o de unas ayudas sociales o asistenciales sin perspectiva ni estrategia de desarrollo conjunto para el futuro (Borja y Fiori, 2004) Sino que debían abordarse a partir de un plan global y a largo plazo, que incorporase una perspectiva multidimensional, puesto que las causas que determinan su situación de degradación también son múltiples. Reconocida tal necesidad, Urban desarrolló una metodología de trabajo específica caracterizada por el enfoque integrado de las acciones de las cuestiones sociales, económicas y ambientales, el fomento de las prácticas innovadoras, la cooperación y la corresposabilización de todos los niveles de las administración implicados, la participación de la comunidad y los agentes locales y la creación de redes de intercambio de conocimientos. De este modo, establece un sistema de nexos complejo, en que se articulan las relaciones verticales referidas al gobierno multinivel y las horizontales vinculadas con la integración de agentes implicados y propone, de manera innovadora, que el elemento que canaliza la actuación pública no sean las responsabilidades, ni las fronteras de competencias de cierto nivel o departamento de la Administración, sino los déficits y las oportunidades que ofrece un territorio a determinar(Jacquier, 2004) Además cabe destacar la implicación de agentes locales, la creación de partenariados y la participación de la población que supone un enriquecimiento indispensable para que el programa funcione correctamente y dé respuesta a las necesidades específicas, pues tal y como dice Lupton (2003) los problemas de una área urbana no pueden ser resueltos sólo con macropolíticas, sino que necesitan ser abordados por programas que afronten las múltiples necesidades de los barrios. Y para ello destacan los procesos de participación, pues son considerados un instrumento válido para incrementar la eficacia de los programas de regeneración, ya que ayudan a identificar las necesidades específicas de las que hablábamos.

Podemos concluir que la iniciativa comunitaria Urban se convirtió en una plataforma a través de la cual la UE, los estados miembros y las entidades locales han podido trabajar en cuestiones como la mejora de la gobernanza urbana, la necesidad de establecer unos modelos de cooperación y concertación de las políticas urbanas, la creación de liderazgos plurales con responsabilidades compartidas y el desarrollo del proceso de europeización de las ciudades, así como el la creación de un canal a través del cual algunas áreas urbanas de la UE han podido establecer redes de cooperación interestatales (Gutiérrez, 2008) De este modo Urban ha actuado durante doce años, y a través de dos ediciones, en 188 barrios y áreas urbanas de todos los estados miembros de la UE-15, aplicando un método que consciente de la multidimensionalidad de las dinámicas urbanas identifica la necesidad de integrar las medidas urbanísticas, sociales, económicas y ambientales y de incorporar y fomentar los nuevos modelos de gobernanza urbana, caracterizados por la implicación de agentes no políticos. Dicha iniciativa ha sido en parte un banco de pruebas y de perfeccionamiento de técnicas que ha permitido desarrollar otros programas semejantes a partir de su asimilación y aprendizaje, como es el caso de la Llei de Barris de Catalunya.

La llei de barris, tal y como se conoce coloquialmente a la anteriormente citada y llei 2/2004 de millora de barris, àrees urbanes i viles que requereixen una atenció especial, tiene como objetivo promover la rehabilitación global de los barrios para evitar la degradación y mejorar las condiciones de los ciudadanos residentes en las áreas que requieran una atención especial, y favorecer, de esta manera la cohesión social, la lucha contra la segregación urbana, la identidad social y cultura, conceptos que hasta ahora no habían sido contemplados intrínsecamente en políticas de regeneración urbana, como pilares de su desarrollo. Desde este momento se introduce en este tipo de intervenciones el reconocimiento de causas y efectos sociales, socio-económicos y culturales en relación con la degradación urbana, estableciéndose así como la primera política de regeneración urbana en España que se cimienta sobre las estrategias de intervención integral, siguiendo los pasos ya citados del modelo Urban europeo.

La herramienta básica para el desarrollo de la llei de barris son los Proyectos de Intervención Integral, encargados de definir la estrategia de intervención concreta sobre cada uno de los barrios beneficiados. Es decir, los PII son la vía a través de la cual se materializan y organizan las acciones destinadas a lograr los objetivos de la Ley. Para ello se estructuran en dos bloques con el objetivo de describir y analizar el contexto y de establecer una estrategia de actuación. La diagnosis del área afectada se compone de un análisis detallado de la situación urbanística social, socio-económica y ambiental, a partir de una serie de indicadores de tipo cuantitativo. Por otro lado, la estrategia de intervención propone una serie de acciones, para superar la situación descrita a partir de los indicadores, que deben tener en cuenta ocho campos diferentes de actuación que van desde la adecuación de las edificaciones a la creación de instalaciones relacionadas con el medio ambiente o con factores de género, así como la mejoras en las esferas social, económica y cultural. Como retos del nuevo modelo de intervención cabe destacar que la llei de barris prevé un periodo de cuatro años para poder evaluar las actuaciones integrales, así el análisis de los objetivos estudiados y los puntos débiles de la intervención son, a partir de este momento, necesarios para rediseñar y optimizar la nueva política de intervención. (García-Ferrando, 2008) Además el hecho de que se trate de proyectos de intervención de enfoque integral motiva la felixibilización del nuevo modelo que permitirá acciones en diferentes esferas del barrio, provocando la involucrar que diferentes departamentos de un mismo ayuntamiento así como diferentes niveles de administración y otros agentes locales para la evaluación, gestión y ejecución de las acciones. Pues no sólo las administraciones tendrán un rol definido en los programas de intervención, ya que la ley también reconoce la intervención de actores locales y otros agentes sociales, regulando la participación ciudadana en el desarrollo de los PII. De este modo la llei de barris recupera la relación vertical de gobernanza y la transversalidad de las acciones regenerativas.

Parés, Bonet-Martí, Martí-Costas en su artículo en la revista Urban Affairs Review (2011), citado anteriormente, analizan la relación entre los modelos de gobernanza y las políticas de regeneración urbana, concluyendo que aquellos casos en los que la participación ciudadana ha sido exitosa tienden a ser las propuestas más orientadas a cuestiones sociales y desarrollo local, mientras que las políticas de regeneración que se centran en aspectos más físicos y económicos, como ocurre en muchos centros históricos, son consecuencia de una pobre participación ciudadana. La evolución en las políticas de regeneración urbana en Europa, y particularmente en España, ha llevado a cabo que los ciudadanos estén jugando papel cada vez más fundamental. Y no cabe dudad de que, si bien estamos lejos de la inclusión de los procesos participativos en el diseño de los programas macro formulados por la UE, los estados o regiones, los foros de participación son ya puntos comunes en los proyectos de regeneración en virtud de abordarlos desde la escala real del barrio.

BONET-MARTÍ, Jordi. MARTÍ-COSTA, Marc. PARÉS, Marc (2011) “Does participation really matter in urban regeneration policies? Exploring governance networks in Catalonia (Spain)” Urban Affairs Review, XX(X) pp. 1-34

GARCÍA-FERRANDO, Laura (2008) “Retos para un nuevo modelo de intervención en barrios: la llei de barris de Cataluña 2004. Cambios en las políticas de regeneración urbana”. Scripta Nova, Vol. XII núm. 270 (58)

GUTIÉRREZ PALOMERO, Aaron (2009) “El mètode Urban i la seva difusió com a valor afegit principal de la iniciativa comunitària” Documents d’Anàlisi Geogràfica, núm. 53 pp.47-67

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Unfinished Italy

“Esqueletos de ambiciosos proyectos que quedaron a medias. Obras públicas que nadie se preocupó de terminar y entregar a la ciudadanía. Millones de impuestos en humo, miles de litros de cemento desperdiciado” Monumentos a la burbuja inmobiliaria, El País El pasado 19 de noviembre pudimos ver el documental “Unfinished Italy”, en el marco de Ecumenópolis, programa audiovisual del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya Benoit Felici, su director, nos acompaña en un paseo por la arquitectura del Incompiuto Siciliano, (Inacabado Siciliano), el que podría ser el estilo arquitectónico italiano más relevante desde la II Guerra Mundial. El colectivo de artistas Alterazioni Video, parte del equipo creativo del documental e ideólogos del término Incompiuto Siciliano, invita a reflexionar sobre los errores cometidos durante los años del salvaje despilfarro a través de reivinidicaciones artísticas y de un recorrido turístico de la sucesión de construcciones que completan este territorio, repleto de testigos arquitectónicos de todas las culturas mediterráneas históricas que han pasado por la isla. A los pies del Etna, a unos pocos kilómetros del equilibrio del teatro griego de Taormina, y a poco de la ciudad de Siracusa y de sus isla Ortigia, emplazamiento de múltiples vestigios de las civilizaciones mediterráneas, se encuentra la ciudad de Giarre, capital del Incompiuto Siciliano con una piscina olímpica que nunca recibió una gota de agua, un estadio que no albergó ni un solo partido, un teatro donde jamás se escucharon los aplausos del público. Si cada estilo interpreta su época, estos son los testigo de la nuestra, esculturas gigantes e inutilizadas resultan la metáfora de las décadas de la burbuja inmobiliaria, de la mala o desmesurada gestión de lo público. Alterazioni Video se propone rescatarlas y darles una nueva dignidad, conservar estas obras, sin derrumbarlas ni acabarlas. De este modo no sólo se preserva lo material, lo físico, lo ya producido, si no también la memoria de nuestros errores “Se trata de un tipo de monumentos distintos a las ruinas romanas: en Roma o Pompeya se percibe el paso del hombre, se siente que hubo un tiempo en que mujeres o niños utilizaron aquel espacio. (…) Las plantas que ahogan las construcciones son las únicas presencias vivas. Y definen el concepto de presente. Las obras inacabadas flotan en el tiempo.” Marc Augé El documental narra un recorrido por inacabadas construcciones en ruinas y que han dejado territorios completamente arruinados, espacios sin pasado y sin futuro, que a ojos de la cámara tienen la belleza de lo que no son y de lo que podrían llegar a ser algún día. Se plantea el potencial que aguarda en las construcciones inacabadas, testimonio de una arquitectura reciente y de una política contemporánea. Pone en alza el valor histórico de la obra inacabada, que comparten territorio con construcciones griegas, romanas y medievales, a la vez que destaca la habilidad de la sociedad para apropiarse de esos espacios, de esas construcciones ya producidas, adaptándolas a su necesidades diarias. Unifinished Italy retrata un tiempo de espera eterno de unas ruinas que nacieron como ruinas y cuyo futuro se ha pasado ya.